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2004

Noticias 2004

4º ANIVERSARIO


1 de agosto de 2004

Diario de Navarra

 

El pueblo de las manos blancas

Varios vecinos de Berriozar ultiman los detalles del homenaje que brindarán el día 9 a Francisco Casanova. Según dicen, muchas cosas han cambiado en el pueblo desde el crimen.

TEXTO: JAVIER MARRODÁN. FOTO::: ddn.

 

Manos blancas en los balcones
Las manos blancas se han hecho habituales en algunas ventanas y balcones de Berriozar en los últimos años.

 

 

LOS terroristas que el 9 de agosto de 2000 asesinaron en el garaje de su domicilio al subteniente Francisco Casanova no hubiesen podido imaginar nunca las consecuencias de su crimen. Aquel día, muchas cosas empezaron a cambiar en Berriozar.

Probablemente, los motivos que empujaron a los etarras a apretar el gatillo estaban relacionados con pretendidos agravios históricos y supuestas estrategias de liberación nacional, pero su acción, lejos de conseguir cualquiera de esos objetivos, acabó encaminando el futuro de la localidad en la dirección contraria.

Las manos blancas que hoy adornan algunas ventanas y balcones de Berriozar son una metáfora de los cambios. Los vecinos que las mantienen colgadas en el exterior de sus casas ya estaban en contra de la violencia antes del 9 de agosto de 2000, pero el asesinato de Francisco Casanova les animó a dar un paso más: superaron el miedo, o la pereza, e hicieron públicas sus convicciones.

Algo parecido ocurrió en el ayuntamiento, donde una moción de censura apeó de la alcaldía al representante de EH, o en las manifestaciones que se sucedieron a partir de entonces, en las que el puñado de valientes de los primeros años noventa se multiplicó de forma progresiva, y hasta en el paisaje urbano, que cuenta desde el pasado otoño con una flamante escuela de música que lleva el nombre del subteniente asesinado.

"Vecinos de paz"

Francisco Casanova -Paco para sus familiares y amigos-, no era un vecino especialmente conocido en la localidad. Tenía una relación estrecha con los demás residentes de la urbanización Zortziko, donde vivía, o con los miembros del grupo Ecos de Navarra, donde exprimía su afición a las jotas, o con sus compañeros del acuartelamiento de Aizoáin, donde trabajaba.

Hoy todos saben en Berriozar quién es Francisco Casanova. Hasta se han hecho tradicionales los carteles que en los últimos días han ido apareciendo por la cales del pueblo. Son unos pasquines de fabricación artesanal en los que se invita a los vecinos a colaborar económicamente con los actos que se han programado para el próximo 9 de agosto, cuarto aniversario del asesinato. Facilitan para ello el número de una cuenta corriente.

Detrás de ésta y de muchas otras iniciativas que se han promovido en el pueblo en los últimos años se encuentra un grupo de personas que se ha dado el nombre de Vecinos de paz, seguramente porque ese concepto, el de la paz, es el denominador común que les mantiene unidos. El colectivo no está constituido formalmente ni ha sido registrado como asociación, según explica Maribel, ama de casa, una de las promotoras del grupo.

«Hasta el asesinato de Paco éramos cuatro y el del perrillo», resume Maribel la evolución de la respuesta ciudadana, «pero ahora nos juntamos en torno a doscientas personas cuando se produce un atentado». Ésas concentraciones silenciosas han sido la principal actividad de los Vecinos de paz.

Pero las diferencias con el pasado no son sólo cuantitativas. En Berriozar han ocurrido cosas que tenían hasta ahora muy pocos antecedentes. Es conocido, por ejemplo, el caso del cura de la localidad vizcaína de Maruri, Jaime Larrínaga, que tuvo que abandonar la parroquia debido a las presiones del entorno etarra. El párroco de Berriozar hasta agosto de 2002, Domingo Urtasun, fue nombrado hijo adoptivo del pueblo por la contribución a la paz y a la defensa de la vida que realizó con sus homilías. El nombramiento lo habían propuesto 150 vecinos agradecidos por el torno firme, claro y didáctico de su mensaje.

Agradecimiento a los militares

También fueron los vecinos quienes el 25 de septiembre de 2002, después de haberse manifestado para condenar el asesinato del guardia civil Juan Carlos Beiro, se acercaron a los agentes de la Benemérita que vigilaban el acto y les entregaron unas rosas blancas a la vez que les estrechaban las manos o les abrazaban. «Jamás nos había pasado una cosa así en Berriozar», reconoció emocionado uno de los guardias.

El 22 de octubre de 2003, dos días después de que ETA tratase de provocar una masacre en el acuartelamiento de Aizoáin, noventa vecinos marcharon en manifestación hasta la puerta del recinto para solidarizarse con los militares. No les arredraron la intensa lluvia ni los seis grados de temperatura. «Queremos que sepáis lo que siente una parte del pueblo por vosotros», dijo una de las manifestantes a los soldados que recibieron a la comitiva.

Muchos de los actos y reuniones por la paz se han celebrado en la plaza del Sol, antaño escenario de concentraciones a favor de los presos de ETA o de la autodeterminación.

Allí tendrá lugar el próximo día 9 el homenaje que los vecinos quieren brindar a Francisco Casanova, una cita que ya se ha hecho habitual en los últimos años.

Quienes dispararon sobre él en agosto de 2000 nunca hubiesen imaginado el rumbo que tomaría Berriozar después de aquel día. «Paco Casanova ha devuelto la dignidad a este pueblo», insiste Maribel. «Es triste, pero fue su muerte la que animó a muchos a reaccionar».

 


 

9 de agosto de 2004

Diario de Navarra

 

Berriozar homenajea hoy a Casanova en el cuarto aniversario de su asesinato

DDN. PAMPLONA.


Los vecinos de Berriozar homenajean hoy con una misa y un concurso de jotas al subteniente del Ejército Francisco Casanova, asesinado por la banda terrorista ETA el 9 de agosto de 2000 en el garaje de su domicilio en esta localidad.

La conmemoración del cuarto aniversario del asesinato de Francisco Casanova comienza a las 20 horas, con una misa en la parroquia de San Esteban en la que participa la escuela de jotas Raimundo Lanas, de Tudela. Posteriormente, y en recuerdo a la afición del militar por las jotas, se celebrará, a las 20.30 horas en la plaza del Sol, el Tercer encuentro de jota Francisco Casanova. El subteniente del Ejército formaba parte de un grupo de jotas de la localidad.

En este certamen intervendrán Alfonso Esparza, el grupo Carabela, el conjunto Raíces Navarras y nuevamente la escuela Raimundo Lanas. El acto concluirá con la actuación del cantautor José Vives, que interpretará Caminos a la paz. En la actualidad, la escuela de música de Berriozar lleva el nombre de Francisco Casanova.

Distintas formaciones políticas de este ayuntamiento navarro destacaron en los últimos días la importancia del «carácter vecinal» de esta iniciativa, a pesar de que el consistorio se vaya a hacer cargo de los gastos de la misa y de la publicación de una esquela en los periódicos.

El alcalde de Berriozar, Benito Ríos, señaló ayer, en declaraciones a Europa Press, que la localidad «ha hecho una bandera de la lucha contra la violencia» y añadió que actualmente «vive con los problemas lógicos y normales de una convivencia en paz».

Además, el primer edil destacó que «los vecinos de Berriozar miran hacia adelante pero no olvidan lo que queda atrás» y añadió: «el pueblo no olvida lo que ha pasado, pero mira al futuro». Benito Ríos calificó el asesinato de Francisco Casanova «como un punto de inflexión para vivir con más libertad y democracia, en convivencia».

Benito Ríos señaló asimismo que la de Berriozar «es una sociedad normal, tranquila y pacífica». El alcalde destacó que hoy la localidad «responderá» a la llamada del consistorio y «hará una piña con la viuda, los hijos y los padres de Francisco Casanova».

Respecto de los atentados perpetrados el sábado por la banda terrorista en Asturias y Cantabria, Benito Ríos señaló que «es evidente que la mayor parte de la gente sabe que ETA no actúa más porque no puede».

 


10 de agosto de 2004

Diario de Navarra

Berriozar mantiene viva la memoria de Casanova para «dignificar a las víctimas»

Vecinos del pueblo celebraron un homenaje al militar asesinado por ETA en 2000


DDN. BERRIOZAR.

La parroquia de San Esteban, en Berriozar, volvió a quedarse ayer pequeña para albergar a los vecinos de la localidad que quisieron rendir un homenaje al subteniente del Ejército Francisco Casanova, asesinado por ETA el 9 de agosto de 2000. A la cita acudió la viuda del militar, Rosalía Sáinz-Aja, acompañada por sus hijos Javier y Laura, y por su suegro, Francisco Casanova. Las principales autoridades civiles y militares de la Comunidad foral participaron también en un homenaje celebrado para «mantener viva la memoria» y «dignificar» con ello a todas las víctimas del terrorismo. El homenaje consistió en una misa y un festival de jotas celebrado en la escuela de música Francisco Casanova.

 

Cuarto aniversario

 

UNA JOTA POR SU PADRE

El momento más emotivo del festival de jotas, al que acudieron unas 300 personas, fue la actuación de Laura Casanova, hija del militar asesinado, de 10 años. Laura Casanova interpretó en solitario Quiero cantarle a la vida, ante la sonrisa orgullosa de su madre. Tras la jota, tuvo que saludar tres veces al público ante la prolongada ovación que recibió y las felicitaciones de sus compañeras de la escuela de jotas Raimundo Lanas de Tudela.

JOSÉ CARLOS CORDOVILLA


La misa por Francisco Casanova comenzó puntual a las ocho de la tarde. Junto a la viuda del militar, asistieron al acto otras viudas o hijos de asesinados por ETA, como los de Bonifacio Martín y Julián Embid, policías nacionales asesinados en mayo de 2003 en Sangüesa; hijos de Tomás Caballero (concejal de Pamplona) y la viuda y los hijos de José Javier Múgica (concejal de Leitza); así como hijos de Jesús Ulayar, ex alcalde de Etxarri Aranatz.

A todos ellos, y a los más de 200 vecinos presentes, quiso dirigirse el párroco de Berriozar, Javier Aizpún, durante la homilía. «Una buena persona me ha preguntado por qué seguimos celebrando este tipo de actos, por qué hacemos pasar un mal rato a las familias recordándoles lo ocurrido. Estas preguntas me han hecho reflexionar, y quiero compartir con vosotros los motivos por los que creo que estos actos siguen siendo necesarios», comenzó el sacerdote.

En su opinión, «lo mejor es no olvidar, la memoria se hace necesaria para recuperar la dignidad de las víctimas, para recuperar la dignidad de la sociedad, para que las cosas se pongan en su sitio y en un justa medida», dijo. Añadió además que la memoria sirve para «recuperar la libertad» y para que lo malo no vuelvan a suceder «y eso sólo se consigue aprendiendo de nuestros propios errores», dijo. «Quien no se complica la vida, lo paga. Huir de la responsabilidad conduce al desastre. Para construir un futuro mejor, hay que complicarse la vida», apuntó.

«Ofrecer el perdón»

El párroco se mostró convencido de que las víctimas «deben tener siempre ofrecido el perdón» a los terroristas. También reconoció que estos «no pueden entrar en el ámbito del perdón si no son conscientes de su propia culpa, si no están dispuestos a pedir perdón porque no reconocen que han actuado mal». No obstante, dijo que ofrecer el perdón «es una muestra de superioridad moral y aporta serenidad a las víctimas». Y manifestó que «la batalla al terrorismo se gana desde la eficacia policial pero también con la superioridad moral». Destacó que los colectivos Vecinos por la Paz de Berriozar y Libertad Ya están a la vanguardia en la «recuperación de la dignidad».

Tras la ceremonia, y debido a la lluvia, el festival de jotas se trasladó a la escuela de música de Berriozar, que lleva el nombre del militar asesinado. Durante media hora actuaron Alfonso Esparza, el grupo Carabela , Raíces Navarras y la escuela Raimundo Lanas. Los vecinos entregaron a todos los grupos una placa y a Rosalía Sainz-Aja un ramo de flores.

 

Cuarto aniversario
En primer plano, de izda. a dcha: la viuda de Casanova, Rosalía Sainz-Aja; su padre, Francisco Casanova, y su hijo Javier.JOSE CARLOS CORDOVILLA

 

Sanz pide a los demócratas que «no bajen la guardia» ante el fenómeno terrorista


El presidente del Gobierno, Miguel Sanz, interrumpió ayer temporalmente sus vacaciones para asistir al homenaje a Francisco Casanova. Sanz llegó sobre las ocho menos diez a la parroquia San Esteban y explicó que permanece junto a su familia en Corella durante estos días. Añadió que había querido estar presente en el homenaje para apoyar a la familia del militar asesinado hace 4 años.

Sanz manifestó que «hoy es un día para recordar y al mismo tiempo para ratificar nuestro compromiso con las víctimas del terrorismo estando a su lado y haciendo bueno lo que siempre hemos defendido».Sanz abogó por «estar siempre unidos para erradicar esta lacra que nos está azotando, ahora con menos intensidad, pero que sigue».

En este sentido, el presidente navarro declaró que «la banda terrorista ETA ha vuelto a recordar que de tregua nada, que actuarán así siempre, que los demócratas deben estar siempre en estado de alerta para echar a estos desalmados», en referencia a los últimos atentados en Cantabria y Asturias. Sanz aseveró que «todos debemos estar unidos para luchar contra un enemigo común, que es el terrorismo. El nacionalismo democrático debe ser consciente de que no hay más que un enemigo. Hay que aprovechar las oportunidades para actuar de manera conjunta».

Tras atender a los medios, Sanz entró en la iglesia y ocupó su sitio cerca de la familia de Casanova, a quienes saludó cariñosamente. Además del presidente del Gobierno, asistieron los miembros de su gabinete Francisco Iribarren, José Ignacio Palacios, Alberto Catalán, María Kutz y José Andrés Burguete.Estuvieron también presentes el presidente del Parlamento, Rafael Gurrea, la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, el delegado del Gobierno, Vicente Ripa, los diputados regionalistas Carlos Salvador y José Cruz Pérez Lapazarán, el parlamentario Evelio Gil, los concejales Eradio Ezpeleta y Sergio Sayas (UPN) y José Antonio Navidad (PSN). No faltó una representación socialista, con el alcalde de Berriozar, Benito Ríos, a la cabeza. Asistieron el presidente del PSN, Román Felones, los parlamentarios Fernando Puras, José Luis Izco y Elena Torres, y el alcalde de Barañáin, Iosu Senosiáin.

 

Rosalía Sainz-Aja: «Me resulta muy difícil perdonar, no creo que perdone nunca»

La viuda del subteniente del Ejército Francisco Casanova, asesinado por ETA el 9 de agosto de 2000, aseguró ayer que le resulta «muy difícil» perdonar a los autores de la muerte de su esposo y que, de hecho, no cree que llegue a perdonarles «nunca».

Rosalía Sainz-Aja, que desde el asesinato de su marido se trasladó junto a sus hijos a vivir a Tudela, admitió ayer que «volver a Berriozar siempre resulta duro, porque trae muchos recuerdos», aunque agradeció «sinceramente» el cariño y los ánimos que ayer quisieron expresarles los vecinos del pueblo.

La viuda del militar asesinado indicó que el juicio contra los autores del atentado tendrá lugar en octubre, aunque dijo desconocer la fecha concreta. «De todas formas, ya era hora, porque ya debía estar dictada la sentencia hace tiempo», dijo.

El fiscal solicita 28 años de prisión para Mikel Ayensa Laborda y Alberto Viedma Morillas, los dos etarras que asesinaron supuestamente de tres tiros en la cabeza al subteniente Casanova en Berriozar.

Mantenimiento: Vecinos de Paz Berriozar