Prensa 11-8-2000
Berriozar y Castejón
despidieron con dolor a su vecino Francisco Casanova
Miles de personas acompañaron en las dos localidades
los restos mortales del subteniente en el funeral y el entierro
Berriozar y Castejón, las dos localidades
a las que estaba ligada la biografía de Francisco Casanova,
expresaron en la calle el dolor y la repulsa por el asesinato
de su convecino. En el acuartelamiento de Aizoáin,
vecinos de Berriozar acompañaron a la familia en la
misa funeral que se celebró a las 12.30 del mediodía.
Fue un adiós entre las salvas de honor que le rindieron
sus compañeros militares y, ya con ropas de civil,
una cadena de manos enlazadas de sus vecinos y amigos. Poco
después, el dolor salía a la calle en Castejón,
a casi un centenar de kilómetros. En la localidad ribera,
el féretro se instaló en la Casa Consistorial,
la de todos los vecinos. Luego, fue trasladado a la iglesia
de San Francisco Javier, donde el párroco ofició
un responso.
La familia del militar asesinado por ETA se ha instalado en
estas horas de duelo en la casa familiar de Castejón.
CASTEJÓN: UNA CADENA DE KILÓMETRO
Y MEDIO DE SOLIDARIDAD
No importaron los más de 35 grados
de temperatura que hacía en Castejón a las cuatro
y media de la tarde. Todos los vecinos de la villa ferroviaria
estaban en la calle. Formaron una impresionante piña
de solidaridad tras la familia de Francisco Casanova Vicente.
Recorrieron a pie y en silencio, tras el furgón fúnebre,
el kilómetro y medio que separa el casco urbano del
cementerio. Allí tuvo lugar la última despedida.
Un compañero del grupo Ecos de Navarra, Luis Fernández,
alzó su voz sobre la multitud y entonó una jota.
Fue el adiós final a un amigo, a un vecino y a un jotero.
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