ETA asesina a un militar de Aizoáin
Un hombre disparó a la cabeza de Francisco Casanova
Vicente, navarro de 46 años, en el garaje de su casa
DOS años después del último
atentado, el que costó la vida el 6 de mayo de 1998
al concejal de UPN en Pamplona Tomás Caballero, ETA
volvió a matar en Navarra. Los terroristas asesinaron
ayer en Berriozar a Francisco Casanova Vicente, un subteniente
del Ejército de Tierra de 46 años, navarro de
Castejón, casado y con dos hijos de 11 y 6 años.
El ministro de Defensa, Federico Trillo, y el del Interior,
Jaime Mayor Oreja, visitaron la capilla ardiente en Aizoáin.
Mil vecinos de Berriozar se manifestaron contra ETA y aplaudieron
a los familiares del asesinado.
DDN. BERRIOZAR.
ETA manchó ayer el
ideal más valioso. Asesinó en la calle Askatasuna
(libertad) de Berriozar a Francisco Casanova Vicente, subteniente
del Ejército de Tierra de 46 años. El asesino
le disparó en tres ocasiones en la cabeza en el garaje
de casa. Casanova, casado y con dos hijos de 11 y 6 años,
había vivido desde niño en Castejón y
trabajaba en el cuartelde Aizoáin.
Los disparos mataron en el acto a Francisco Casanova. Un terrorista
le había esperado en la calle a que volviera de su
trabajo, hacia las tres y cuarto de la tarde y le atacaron
en cuanto metió el coche al garaje. Después
huyó corriendo. Posiblemente le esperaba otro etarra
en las cercanías, en un coche. A pesar del atentado,
Jaime Mayor Oreja, ministro del Interior, aseguró que
no podía hablarse de que un comando terrorista se había
instalado en Navarra. El último atentado etarra en
Navarra se produjo el 6 de mayo de 1998, cuando ETA asesinó
al portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona, Tomás
Caballero.
Después del trabajo
Francisco Casanova había
estado trabajando en el cuartel de Aizoáin entre las
ocho de la mañana y las tres de la tarde. No siempre
volvía por el mismo recorrido. El militar asesinado,
entre otras medidas de seguridad, solía cambiar los
itinerarios entre el cuartel y su casa, un chalé adosado
en el 109 de la calle Askatasuna de Berriozar, en la Urbanización
Zortziko.
Francisco Casanova, a bordo
de su Ford Mondeo blanco, el NA-3656-AK, llegó a la
calle Askatasuna hacia las 15.15 horas. Como todos los días,
vestía de paisano. El militar introdujo el coche en
el garaje, adosado a la parte delantera del chalé.
En casa le esperaban su mujer, Rosalía Sáinz,
y sus dos hijos, Javier, de 11 años, y Laura, de 6.
Con ellos había pasado el fin de semana en Burgos,
de donde era originaria su esposa. El asesinado había
nacido en la localidad riojana de Igea, pero había
vivido muchos años en Castejón.
Tres disparos
Según el ministro
de Interior, Jaime Mayor Oreja, dos hombres cometieron el
atentado. Uno realizó los disparos y otro posiblemente
esperó con un coche. El asesino se acercó al
garaje y disparó tres veces, a través de la
ventanilla trasera izquierda del coche. Mató al militar
en el acto. Según los primeros diagnósticos,
el cuerpo presentaba dos orificios de bala en la cabeza, uno
en la sien y otro en el ojo. También tenía otra
herida en la mano. Por la posición de las lesiones,
es posible que Francisco Casanova notará que sus asesinos
venían por detrás y girara la cabeza para tratar
de verlos.
La Guardia Civil encontró
más tarde tres casquillos de bala en el lugar del crimen.
Dos estaban fuera del garaje: en una de las paredes, junto
a la puerta, y en la rampa que permite salvar el bordillo
de la acera y llegar a la carretera. El tercer casquillo se
halló ya dentro del garaje. En el reposacabezas del
conductor se podía ver una muesca posiblemente ocasionada
por una de las balas. El coche apareció con la puerta
entreabierta y la ventanilla del conductor bajada.
El cuerpo de Francisco Casanova quedó sentado en el
coche, ligeramente desplazado hacia la derecha y con la cabeza
apoyada en el volante. Sos Navarra, que recibió aviso
del atentado a las 15.22 horas, envió hasta Berriozar
una ambulancia medicalizada de la DYA.
Los facultativos no pudieron
hacer nada por su vida. Colocaron un monitor capaz de detectar
el pulso, pero el encefalograma de Francisco Casanova era
ya plano. La médico de la ambulancia decidió
que todo intento de reanimación eran inútil
y que sólo podía certificar la muerte del militar
del cuartel de Aizoáin.
Su hijo, el primero en verle
Javier, su hijo mayor, de
11 años, fue el primero en verle. Bajó al garaje
al oír las detonaciones y se encontró con su
padre ya muerto. Unos vecinos le llevaron a su casa, aunque
el niño volvió a su domicilio más tarde,
cuando habían retirado el cadáver. A su hermana
Laura, de 6 años, la acompañaron hasta la piscina
de la localidad. Los padres del asesinado también llegaron
a la casa cuando el cadáver todavía no había
sido levantado.
Hubo vecinos que descubrieron
lo ocurrido por los gritos de la mujer del militar, Rosalía.
Uno de ellos, que reside en el chalé de enfrente al
del asesinado, aseguró que oyó cuatro detonaciones.
Según su testimonio, sonó un primer disparo
y después se oyeron seguidos otros tres.
Otros vecinos no se percataron
del atentado hasta que llegaron las ambulancias. «He
oído tres ruidos que me han parecido petardos. No le
he dado más importancia hasta que he visto todo esto»,
aseguraba el propietario de un bar cercano.
Francisco Casanova era conocido
por todos los vecinos de la Urbanización Zortziko,
que le calificaban como un hombre «agradable y encantador».
Vivía en Berriozar desde hace 14 años y residía
en la urbanización desde que se construyó, hace
nueve años. El militar, que había ascendido
el año pasado a subteniente, trabajaba en el Órgano
Asesor del Mando en Asuntos Diversos. Se encargaba, entre
otras actividades, de realizar test psicológicos a
los reclutas y los aspirantes a militar y de las relaciones
con la prensa en desfiles, juras de bandera y otros actos
militares. Francisco Casanova, que había sido destinado
al Regimiento de Cazadores de Montaña América
66 de Pamplona en 1979, había estudiado graduado social
y, según los vecinos, estaba cursando estudios de Derecho.
Contaba con un curso de estadística militarNBQ y un
diploma de psicotecnia militar.
La posible huida
Los terroristas huyeron inmediatamente.
Algunos testigos vieron a un hombre vestido de verde que se
alejaba corriendo hacia la calle Errota, perpendicular a la
Askatasuna. Posiblemente torcieron hacia la izquierda para
llegar a la calle Lantzeluze. Este trayecto, de apenas 200
metros, permitía a los terroristas una salida fácil
si, como es probable, les esperaba un coche: la calle lleva
directamente a la Ronda Norte. A los pocos minutos del asesinato,
en la calle Askatasuna se vivió un revuelo de policías.
Primero acudieron los municipales de Berriozar y después
la Guardia Civil. Los agentes cerraron la calle y se instalaron
controles policiales en las entradas de Berriozar. Sin embargo,
los investigadores carecen todavía de pistas.
La juez de guardia, Aurora
Ruiz Ferrero, llegó al lugar del crimen a las cinco
menos cinco de la tarde y decretó el levantamiento
del cadáver. El furgón fúnebre salió
entre los aplausos de decenas de vecinos.
PERFIL
Personal. Francisco Casanova Vicente había nacido en
Igea (La Rioja) hace 46 años. De niño se trasladó
con sus padres a Castejón. Casado con la burgalesa
Rosalía Sáinz, era padre de hijos: Javier, de
13 años, y Laura, de 6.
Profesional. Subteniente
desde hace seis meses, llevaba destinado en Aizoáin
desde 1979. Trabajaba como asesor del mando y, entre otras
labores, se ocupaba de los test para los aspirantes a soldado
y de algunas relaciones con la prensa.
«Escuché cuatro tiros
y los gritos de una mujer»
DDN. BERRIOZAR.
Un vecino que vive frente
a la casa de Casanova salió a la calle cuando escuchó
las detonaciones. Relató cómo había vivido
los hechos. «Hacía diez minutos que había
llegado a casa y me había sentado a comer. En ese momento
hemos oído los disparos», explicó este
vecino, que atiende al nombre de Iñaki.
Iñaki es cazador y
conocedor de las armas al pertenecer a la Federación
de Tiro en Navarra. Afirma que enseguida reconoció
que las detonaciones eran tiros. Para él fueron cuatro.
«Se han oído cuatro tiros. Primero uno solitario
y luego tres seguidos. A los pocos segundos hemos oído
los gritos de la mujer», apuntó.
Una vez en la calle, el vecino
se acercó hasta el garaje, donde vio «la ventanilla
izquierda rota y la puerta del conductor, entreabierta con
la ventanilla bajada».
Tanto Iñaki como el
resto de los vecinos que se acercaron a la vivienda decidieron
no tocar nada porque parecía que «el hombre ya
estaba muerto. Me ha parecido ver que tenía un disparo
en el cuello y otro en uno de los ojos o en la ceja. El cuerpo
estaba inclinado hacia la derecha», comentó Iñaki.
Según indicó
este vecino, vio en el suelo casquillos de bala, dos de ellos
en el exterior del garaje. «No puedo decir cuántos
había porque no los he contado. Lo que sí he
visto es que el cabezal del asiento del conductor tenía
un roce, como si lo hubiera provocado uno de los disparos»,
continuó.
El cuerpo del militar fallecido,
quien iba vestido de paisano, estaba completamente ensangrentado.
«Su mujer estaba muy nerviosa. Se ponía a llorar
y preguntaba si su marido estaba muerto. Aunque intentábamos
apartarla del cuerpo, iba continuamente hacia el coche»,
dijo.
En ese momento, unos vecinos
llamaron tanto a Sos Navarra como a los diferentes cuerpos
policiales de Pamplona. «No sé si han tardado
mucho o poco en llegar, porque en esos momentos no te das
cuenta de nada. Lo único que sé es que me ha
parecido una eternidad», afirmó Iñaki.
Iñaki lleva poco tiempo viviendo en esa vivienda, pero
Francisco Casanova le parecía «una bellísima
persona y muy servicial». «Una vez en Sanfermines
se me averió la puerta del garaje y estuvo toda la
tarde vigilando para que no entrara nadie», concluyó
este vecino.
Miguel Sanz: «La sociedad
tiene que actuar»
El presidente del Gobierno
cree que las declaraciones de Otegi deben considerarse delictivas
DDN. BERRIOZAR.
El presidente del Gobierno de Navarra Miguel Sanz manifestó
indignado y con dureza que además de las fuerzas de
seguridad del Estado, de las instituciones y del sistema judicial,
la sociedad tiene que reforzarse frente a los terroristas
y frente a quienes les apoyan para que no salgan impunes.
Añadió que las declaraciones de Arnaldo Otegi
son delictivas.El presidente del Gobierno, Miguel Sanz, llegó
sobre las 6 de la tarde al lugar en el que fue asesinado Francisco
Casanova.Ya se encontraban allí el vicepresidente del
Ejecutivo foral, Rafael Gurrea, y el consejero de Obras Públicas,
José Ignacio Palacios. Miguel Sanz indicó que
son momentos de indignación pero también de
reflexión. «ETA se encuentra en una actitud enloquecida
y el Estado de derecho con todos los instrumentos de los que
dispone debe hacer frente desde el punto de vista legal, institucional,
político y social».
El presidente, que expresó
su solidaridad y apoyo a la familia de Francisco Casanova,
añadió que el Estado de derecho también
debe poder actuar contra las declaraciones hechas este martes
por el dirigente de EH, Arnaldo Otegi, tras la muerte de cuatro
etarras en Bilbao. Miguel Sanz indicó que las manifestaciones
de Otegi llamando compañeros a los terroristas y apelando
a la lucha no pueden quedar impunes. «Hay que adoptar
medidas para que esas declaraciones se consideren delictivas».
Apoyo social
«La única
intención de los que él llama compañeros
era matar. Si el Estado de derecho no tiene medidas contra
eso o ante las contramanifestaciones que se organizan frente
a los que defendemos la paz, hay que buscar las medidas legales
necesarias para que se pueda actuar judicialmente contra ellos»,
indicó.
No se puede estar pasivo,
añadió, ante el asesinato y ante quienes coartan
las libertades de los demás. «Hay que aislarles,
repudiarles y no dejar que tomen la calle. Somos los que creemos
en la democracia los que tenemos que omarla». Miguel
Sanz apuntó también que no se puede apoyar a
ningún partido político ninguna iniciativa de
quienes no condenan el terrorismo. Asimismo, pidió
la colaboración social para apoyar a las fuerzas de
seguridad del estado. «No hay que dejar salida a los
criminales, que saben que cuando escapan no van a tener a
nadie enfrente».
Al margen de las condenas,
afirmó, hay que tomar medidas «incluso para que
en un espectáculo cuando estos criminales vitorean
a los asesinos, sientan la repulsa de los demás».
Rafael Gurrea, vicepresidente
del Gobierno de Navarra, estuvo en el lugar del asesinato
mientras la juez y la Guardia Civil terminaba su trabajo.
Al salir señalaba
que la muerte de Francisco Casanova había sido «un
atentado más. No hay que distinguir entre los muertos.
Son buena gente, trabajadores que no tienen ninguna culpa.
Pero los asesinos les necesitan para mantener este clima de
terror y tener una justificación».
El vicepresidente Gurrea manifestaba que cuando el asesinato
«toca tan cerca, cuando hay un muerto en casa, se te
revuelven más las entrañas. Pero en estos momentos
hay que mantener la serenidad por encima de la circunstancias
y confiar en la política del Gobierno y en las fuerzas
de seguridad del Estado». El vicepresidente consideró
que hay queconservar la esperanza y la unidad frente al terrorismo.
Gurrea no concretó las circunstancias en las que se
produjo el asesinato, pero recalcó que habían
matado a Francisco Casanova «en una ratonera, en un
lugar sin posibilidad de escapatoria y sin defensa».
Manifestación masiva
El vicepresidente anunció
que «las fuerzas políticas del arco parlamentario
debían convocar una manifestación para permitir
al pueblo navarro expresar su repulsa y su sentimiento unánime».
Acerca de la posibilidad
de que ETA haya instalado un comando en la Comunidad foral,
Rafael Gurrea manifestó que «antes de que se
produjera el atentado no tenía indicios de ello. Sobre
esto todos tienen opinión, pero no tengo datos que
puedan dajar claro que exista un comando». Asimismo
y ante la oleada de violencia, Rafael Gurrea no ocultó
su desaliento. «El mes de agosto está siendo
trágico pero también lo fue julio y agosto no
ha terminado todavía y con el grado de desesperación
con el que están actuando no se puede saber cuándo
va a terminar esto».
A la calle Askatasuna en
la que asesinaron a Francisco Casanova acudieron también,
entre otras autoridades, el delegado del Gobierno, José
Carlos Iribas, el jefe de la Policía Nacional, Alfonso
Fernández Díaz, el director de Interior del
Gobierno de Navarra, Alfredo González y el jefe de
la Policía Foral, Ignacio Sánchez Trueba.
Cien vecinos del fallecido
mostraron su indignación en el lugar del atentado
«¿Quién
va a quitar el trauma a sus hijos?», se preguntaban
DDN. BERRIOZAR.
Crispación, incredulidad
ante lo sucedido, dolor e indignación. Mucha, aunque
algunos la contenían. Los vecinos de Francisco Casanova
que acudieron al lugar del asesinato y que siguieron las labores
de las fuerzas de seguridad recalcaron que el subteniente
era una buena persona que convivía con todos ellos
y que les ayudaba. Según comentaron, no les constaba
que Casanova hubiera recibido amenazas.
Villar Vallés, compañera
del grupo de jotas Ecos de Navarra al que pertenecía
Francisco Casanova y vecina de la víctima, no daba
crédito a lo sucedido y no podía contener el
llanto. ¿Por qué a él? El no ha hecho
más que alegrar la vida a muchos», comentaba
Villar Vallés rodeada también de otros vecinos
y vecinas que murmuraban su indignación.
Mientras recibía el consuelo de sus conocidos, Villar
Vallés indicaba que Francisco Casanova era «un
muchacho muy conocido. Tiene dos criaturas, ¿quién
les va a quitar el trauma a esos hijos? No me puedo calmar
nunca cuando veo tanto asesino por la calle».
Esta vecina se hacía
cargo del sufrimiento de la familia, no sólo de la
esposa y los hijos, sino también de los padres deFrancisco
Casanova, hijo úico, según comentó. «El
sólo trabajaba como psicólogo en los cuarteles
de Aizoáin». «No hacía más
que el bien a todo el mundo», comentaba otra persona.
«Les da igual
cualquiera, cualquiera. No hay derecho. Se están pasando.
Son unos asesinos», eran las expresiones más
suaves que se oían.
Otros destacaban que era muy querido
en el pueblo, «nunca vestía de uniforme y no
solía hablar de cuestiones relacionadas con su trabajo».
Los vecinos añadieron que estaba
totalmente integrado en Berriozar, a donde llegó siendo
soltero hace unos quince años. Su hijo Javier, de 11,
juega a fútbol en uno de los equipos inferiores del
Berriozar.
Igualmente, aseguraron que era una persona
apolítica y que odiaba la violencia. Una vecina aseguró
que fue ayer mismo cuando se enteró de que era militar
a pesar de conocerlo desde hace varios años. «Era
supermajo, muy hogareño, un hombre de barrio, de estar
en su trabajo, venir y sacar a los hijos, muy accesible».
Crispación
Algunos vecinos más
próximos a Francisco Casanova, al que sus conocidos
llamaban Paco, llegaban más lejos. «Que los maten
a todos los que matan», decían impotentes en
las cercanías de la casa del militar asesinado.
Cuando sí arreciaron los gritos de varios vecinos fue
ante la llegada de periodistas del diario Gara. «Asesinos,
hijos de puta, sois de ellos», fueron algunos de los
insultos que escucharon. Los vecinos también profirieron
gritos reclamando la presencia del alcalde de Berriozar, de
EH.Los vecinos aplaudieron cuando el cuerpo de Francisco Casanova
fue trasladado en un furgón desde Berriozar al Instituto
Anatómico Forense. Los representantes del Gobierno
de Navarra y en especial el presidente, Miguel Sanz, fueron
despedidos del lugar de los hechos también entre aplausos.
Algunos vecinos profirieron gritos de «Viva España»
y «Viva Navarra»La capilla ardiente del militar
asesinado quedó instalada en el cuartel de Aizoáin
El pleno condena el asesinato de Casanova
en medio de la tensión y el enfrentamiento
Sesenta vecinos piden la dimisión del
alcalde de EH y que se cree una nueva mayoría
Alrededor de sesenta vecinos
pidieron ayer la dimisión del alcalde de Berriozar,
José Manuel Goldaracena, de EH, en el pleno que el
Ayuntamiento de esta localidad convocó como reacción
al asesinato del subteniente del Ejército, Francisco
Casanova Vicente. El grupo abertzale que gobierna la localidad
con cinco de un total de trece concejales propuso una moción
alternativa a la condena que PSOE (cuatro ediles), IU (dos)
y CDN (dos) aprobaron.
En un ambiente de máxima
tensión los vecinos increparon a un grupo de veinte
simpatizantes de EH, entre los que se encontraba el ex parlamentario,
ex concejal de Berriozar y ex preso de ETA, Jaime Iribarren,
a quién alguno de los asistentes acusó de acudir
al pleno <<a pasar información>>.
Dos mociones distintas y
mucha tensión. PSOE, IU y CDN respaldaron un texto
de condena sin paliativos en el que exigían a ETA <<que
abandone de una vez los métodos violentos>> y
mostraban su repulsa por <<el vil asesinato>>
al tiempo que llamaban a la comunidad <<para que manifiesten
su rechazo de forma serena y pacífica>>.
La moción alternativa,
pitada y protestada por la mayor parte de los concentrados,
fue trasladada a Berriozar por el parlamentario de EH, Pernando
Barrena que asistió al acto y defendida por el portavoz
de EH en la corporación, Iñaki Ekisoain. El
escrito no condenaba. Lamentaba <<profundamente>>
la muerte del militar para relacionarla a renglón seguido
con <<un conflicto de raíz política>>
y pedir a <<los gobiernos de Madrid y París la
búsqueda de una solución política real>>.
Los vecinos interrumpieron una y otra vez la intervención
de Ekisoain con gritos de <<no lamentes, condena>>.
El reducido espacio del salón
de plenos de Berriozar se quedó ayer especialmente
pequeño. Una nube de periodistas, sesenta personas
concentradas en señal de duelo y apoyo al asesinado
y una veintena de abertzales cuya presencia, especialmente
la de Iribarren, provocó el rechazo de la mayoría
de los asistentes. <<¿A qué vienes aquí?
le inquirió un vecino. <<¿a pasar información?
¿A elegir quién va a ser el siguiente en la
lista? ¡Lárgate!>> El ex parlamentario
de HB replicó en un primer momento que tenía
todo el derecho a acudir a ese pleno pero, a sugerencia de
un compañero que había llegado con él
a la sesión, optó finalmente por guardar silencio.
El alcalde José Manuel
Goldaracena (EH) abrió la sesión de pleno pidiendo
a los presentes con un hilo de voz casi inaudible un minuto
de silencio por <<los muertos del conflicto>>.
Todos, los unos y los otros, respetaron el duelo. Pasados
unos minutos anunció con voz queda apenas perceptible
que se iban a leer dos mociones. <<¡Habla alto!
¡No se oye!>> le inquirió un vecino. Se
dio lectura a la iniciativa de PSOE, IU y CDN que finalizó
con el aplauso prolongado de los congregados y los gritos
espontáneos de algunas personas. ¡Viva Francisco!,
en referencia al militar asesinado. Siguió después
la lectura del texto propuesto por EH cuyo contenido molestó
una y otra vez a la mayor parte de los congregados que interrumpían
para denunciar la ausencia de la palabra condena. Y después
vino la votación. La repulsa fue aprobada con el respaldo
de PSN-PSOE, IU y CDN.
Desde el fondo, una mujer
preguntaba por qué al tiempo que lloraba amargamente.
Alguién gritó: <<Alcalde, dimisión>>
y los vecinos prorrumpieron al unísono reproduciendo
el mensaje reiteradamente. Los simpatizantes de EH entonces,
replicaron con un <<doa aurrera>> (sigue adelante)
apenas perceptible entre las voces mayoritarias.
<<Os votamos
para algo gritó por último un vecino a los concejales
tras ser levantada la sesión. <<Uníos
y sacadles de la alcaldía>> exigió.
<<Nada puede defenderse
con el tiro en la nuca>>
El texto aprobado por los grupos de
PSN-PSOE, IU y CDN y con la abstención de EH señalaba:
<<Queremos condenar rotunda y
enérgicamente la muerte de nuestro vecino y compañero
D. Francisco Casanova Vicente., un ciudadano de Berriozar
que ha sido asesinado vilmente sin razón y sentido.
Desde aquí y en primer lugar queremos trasladar nuestra
condolencia a los familiares y amigos de la víctima,
un convecino más, querido y respetado por todos.
<<En segundo lugar los grupos
decimos muy claro que ninguna idea puede ser defendida con
el tiro en la nuca o con el coche bomba, o con otro tipo de
extorsión violenta. Desde el Ayuntamiento de Berriozar,
en estos dramáticos momentos llenos de dolor y tristeza
por este vil asesinato queremos apelar a todos los miembros
de la comunidad para que manifiesten su rechazo de forma serena
y pacífica acudiendo a las movilizaciones de repulsa
que se convoquen al efecto. Somos conscientes de la tristeza
y de las sensaciones que se acumulan en nuestra mente pero
a la vez tenemos que recordar que sólo el respeto por
la democracia y la legalidad vigente podrán recomponer
lo perdido. (...) El Ayuntamiento de Berriozar (...) exige
a ETA que abandone de una vez los métodos violentos,
que nos dejen construir una nueva tolerancia desde el respeto
a la vida de las personas.
Su compañero en el grupo de
jotas: «Nos han quitado a una gran persona; ahora, el
grupo desaparecerá»
Francisco Casanova era miembro del conjunto de Berriozar Ecos
de Navarra
DDN. BERRIOZAR.
«Creo que Ecos
de Navarra desaparecerá». Luis Fernández,
compañero de Francisco Casanova Vicente en el grupo
de jotas anunciaba ayer la disolución forzosa de una
formación surgida hace diez años por miembros
de la coral de Berriozar. ETA apagó ayer la voz de
su cantante solista y guitarrista. «Paco (así
le llamaban sus compañeros de grupo y amigos) era un
buen jotero y una grandísima persona», decía
ayer Luis Fernández frente al domicilio del subteniente
y con la mirada fijada en el suelo.
El quinteto, que tenía
prevista una actuación el próximo domingo en
la localidad navarra de Riezu, estaba formado además
por Rosa Elizondo, Villar Valdés y Aurora Liberal.
Todos los músicos eran vecinos de Berriozar. El grupo
actuaba habitualmente en fiestas patronales de localidades
navarras y en bodas. Casanova acostumbraba a interpretar en
solitario durante las ceremonias matrimoniales el «Ave
María», de Schubert. «Era una de sus composiciones
preferidas», recordaba ayer Luis Fernández. «Tenía
una voz de tenor maravillosa, perfecta para obras de este
tipo».
Los componentes del grupo
Ecos de Navarra se reunían semanalmente en la ludoteca
de Berriozar para ensayar las canciones que interpretaban
en sus conciertos. Su repertorio se componía básicamente
de jotas, zortzikos, pasacalles y pasodobles. Para Luis Fernández,
que conoció a su compañero hace 15 años,
Francisco Casanova tenía una «voz casi privilegiada».
Amigo de sus amigos, como
decían ayer sus compañeros, acostumbraba a reunirse
con sus amistades en cenas en las que solía terminar
cantando. Y es que, según afirmaba Fernández,
el grupo no tenía ningún afán de lucro.
«Era un hobby, no lo hacíamos para ganar dinero.
Disfrutábamos mucho con el grupo y era este motivo
el que nos unía», decía su compañero.
Prueba de ello es el hecho de que no tengan ninguna grabación
en el mercado, pese a que se lo propusieron en más
de una ocasión. Tan sólo un disco subvencionado
por el Ayuntamiento de Berriozar que grabaron conjuntamente
con otras formaciones de la localidad.
Las actuaciones más
recientes del grupo les llevaron hasta los hogares navarros
de Bilbao y Barakaldo, durante los pasados Sanfermines. «Fueron
conciertos en los que Paco disfrutó especialmente.
Cantábamos por los bares y por la tarde ofrecíamos
los conciertos en los hogares navarros. Recuerdo que decíamos
que eran como unos Sanfermines chiquitos».
Amante de su familia
Luis Fernández destacaba
el carácter amable de Casanova. «Era un buen
jotero y buenísima persona, casta, amante de su familia
y de su tierra». Según comentaba su compañero
de grupo, Casanovas no tenía enemigos. «Nadie
tenía un problema con él. Cuando podía,
siempre estaba dispuesto a echar una mano al que lo necesitase»,
explicaba Fernández.
Respecto al problema de ETA,
según Luis Fernández, Casanova no solía
hablar del tema. «Alguna vez comentábamos algo
de pasada, pero nos parecía un tema desagradable. Tomaba
sus precauciones, aunque no le han servido de nada»,
decía Fernández.
El riesgo de un militar
Hacía el mismo recorrido
todos los días. Los apenas mil metros que separan su
casa del cuartel de Aizoáin Francisco Casanova los
conocía de memoria. No tenía otro camino. Y
era un blanco fácil para los terroristas. Su compañero
de cuartel el coronel Jesús La Asunción lo sabía.
Sabía que era un objetivo sencillo y que ninguna medida
de seguridad hubiera sido efectiva. «Si quieren matar,
te matan», sentenciaba ayer. «Para protegernos
a todos, debería haber más policías que
personas por la calle. Si alguien te busca y te mira, que
Dios te ampare». Y dice el coronel La Asunción
que a Francisco Casanova muchos le conocían y también
muchos le querían. «Pero vivía en Berriozar»,
apunta. «Y en determinadas comunidades ocurre que el
vecino de arriba o el de enfrente da noticias de quién
eres y cómo te mueves. Si vives en Berriozar, el porcentaje
de probabilidades que tienes de que el vecino sea `raro' es
alto. Terrible, pero cierto».
Aplausos para una viuda
|
Cerca de mil vecinos
de Berriozar increparon a ETA en apoyo de Casanova |
Cerca de mil personas aplaudieron
a Rosalía Sáinz, la viuda de Francisco Casanova,
el militar asesinado ayer por ETA en Berriozar. Una manifestación
celebrada por la tarde se detuvo en el número 109 de
la calle Askatasuna, donde residía la familia, y prorrumpió
en aplausos. La viuda, desde la terraza de la vivienda, agradeció
los apoyos al tiempo que los padres del subteniente de infantería
lo hicieron desde la puerta del inmueble.
Los manifestantes formaban
parte de la concentración silenciosa que un grupo de
vecinos había convocado el lunes para condenar el asesinato
de José María Korta. Sin embargo, tras conocer
el atentado contra el subteniente del Ejército Francisco
Casanova se hizo extensible para condenar su asesinato. Este
grupo se concentra al día siguiente de cada asesinato
y a continuación recorre el pueblo.
Antes de colocarse, varias
personas arrancaron una pancarta con cuatro ikurriñas
con crespones negros y con el lema <<Os mantendremos
en el recuerdo>>, en alusión a los cuatro presuntos
etarras que murieron el pasado lunes en Bilbao al explotar
el coche en el que viajaban.
La concentración comenzó
pocos minutos antes de las ocho de la tarde. Los asistententes,
unos 300 al principio, se colocaron junto a la plaza Eguzki
en torno a dos pancartas que sostenían los vecinos
con los lemas <<Asesinos>> y <<Fascistas>>
y a otra colgada en la pared en la que se leía: <<No
matarás. Que Dios os perdone>>. Permanecieron
allí, en silencio, algo menos de diez minutos. Mientras,
iban llegando más personas hasta llegar a los cerca
de un millar que terminaron el recorrido cinco minutos antes
de las nueve en la plaza Eguzki. Durante el tiempo que duró
la concentración, no se produjeron enfrentamientos.
Vecinos y políticos
Entre los asistentes se encontraban
los concejales de PSN, IU y CDN de Berriozar. Acudieron los
socialistas Benito Ríos, Francisco Javier Montero,
Pilar Moreno de la Chica y José López Cobo.
También acudieron los ediles de IU José Antonio
Navidad y Santiago Viedmay el concejal de CDN Antonio Bretón,
amigo personal de Francisco Casanova. No acudió el
concejal convergente Santos Munárriz, convaleciente
de un accidente que sufrió el jueves pasado. Tampoco
estuvieron los concejales ni el alcalde, de EH, que durante
el pleno que se celebró minutos antes no habían
condenado el asesinato.
También acudieron
a Berriozar el secretario de Organización del PSN,
Jorge Mori; la vicepresidenta del Parlamento, Isabel Arboniés
(IU); el secretario general de UGT de Navarra, Juan Antonio
Cabrero; el parlamentario del CDN José Andrés
Burguete y el alcalde de Ansoáin, Alfredo García
(PSN), que acudió junto a los concejales socialistas
de esalocalidad Antonio Gila, Jesús Mª Esteban
y Arantxa Biurrun.
<<Basta ya>>
Cuando pasasaban cinco minutos
de las ocho de la tarde, el grupo comenzó detrás
de las pancatas. Recorrieron, durante casi una hora, parte
del pueblo y llegaron hasta la urbanización Zortziko,
donde residía el militar asesinado con su esposa y
sus dos hijos. El grupo iba precedido de un patrol de la Guardía
Civil, que controló el tráfico de la avenida
de Guipúzcoa al paso de los manifestantes. Varios agentes
escoltaron a los manifestantes.
Al partir por la calle Artekale,
los asistantes comenzaron a aplaudir y a gritar diferentes
lemas como <<Asesinos>>, <<Basta ya>>,
<<ETA escucha, así es como se lucha>>,
<<Aquí estamos, nosotros no matamos>>,
<<No son vascos, son asesinos>>, <<HB apunta,
ETA dispara>> o <<Dónde están, no
se ven, los cobardes de HB>>.
Al término de la manifestación,
algunos vecinos de Berriozar que habían acudido a la
concentración, pidieron la dimisión del alcalde
de Berriozar, José Manuel Goldaracena, de EH. Esos
mismos gritos se habían escuchado durante el pleno,
al que acudieron cerca unos sesenta vecinos de la localidad.
Los convocantes de la concentración,
un grupo de vecinos de la localidad que pertenecieron a Gesto
por la Paz, fueron los encargados de sostener las dos pancartas
que encabezaron la manifestación de condena por los
asesinatos. Una de sus portavoces dudaba si hoy se va a celebrar
algun acto de condena. <<Las concentraciones son espontáneas
y las convocamos cuando lo pide la gente así que no
sabemos>>, aseguró. Mientras, el concejal del
PSN Francisco Javier Montero sugirió la posibilidad
de que los comercios de Berriozar cierren mientras se celebre
el funeral.
Los alcaldes de la comarca reaccionan
Ansoáin: «Esto
tiene que acabar algún día». En Ansoáin,
cerca del cuartel donde trabajaba la última víctima
de ETA, presentían que los terroristas iban a matar
en Navarra. El alcalde de la localidad, Alfredo García
López (PSN), sabía que un día u otro
se confirmarían sus sospechas. «Sé que
están a nuestro alrededor y matan al que se pone en
su paso», decía.
Con rabia contenida, el alcalde mostró su máximo
reproche a los terroristas: «Son seres asilvestrados
y no se dan cuenta de que así no van a conseguir lo
que pretenden, si es que realmente quieren algo que no sea
la muerte porque sí», reflexionó. Alfredo
García pidió, no obstante, que los ciudadanos
mantengan la calma y sigan unidos porque «esto tiene
que acabar algún día».
Cizur Mayor: «Todos somos objetivo de ETA» El
alcalde de Cizur Mayor, Luis María Iriarte (independiente),
sentía ayer una mezcla de «frustración,
pena, dolor», un sentimiento que se hacía más
fuerte todavía al pensar en cuál será
la próxima víctima de los terroristas. «Estamos
llegando a unos límites en los que ya no hay explicación.
Parece que tocaba Navarra, así lo han hecho»,
lamentaba Luis María Iriarte. «Ahora, en la ruleta
de ETA estamos todos. No sólo los que somos cargos
públicos. Todos somos su objetivo».
Burlada: «No hay palabras. Ya vale» Desde Burlada,
su alcalde José Luis Góngora (UPN) ya no tenía
palabras de repulsa contra el asesinato perpetrado por losterroristas.
«Después de la escalada de violencia con la que
nos están azotando durante estos días, lo único
que se puede decir es que ya vale», exclamó Góngora.
El alcalde confirmó que hoy Burlada celebrará
un pleno extraordinario para condenar el asesinato de ETA.
Villava: «ETA debe declarar la tregua» El Ayuntamiento
de Villava celebró ayer una comisión de Gobierno
extraordinaria en la que todos los grupos municipales (UPN,
PSN, IU y Atarrabia), a excepción de EH condenaron
el atentado. La corporación manifestó su condolecia
a las familias y amigos de las últimas víctimas
de ETA y pidió a la banda terrorista que declare «de
forma inmediata una tregua definitiva que permita crear el
clima de serenidad preciso para abordar la solución
a los problemas que este pueblo tiene planteados».
LA
VIUDA, AGRADECIDA.
En torno a las diez menos veinte de la noche, la viuda del
subteniente de Infantería del Ejército Francisco
Casanova, Rosalía Sáinz, de frente y la tercera
por la izda., abandonó su hogar para dirigirse hacia
la capilla ardiente instalada en el acuartelamiento de Ainzoáin.
Hora y media antes, Rosalía Sáinz, haciendo
gala de gran entereza de ánimo, había agradecido
desde la casa la solidaridad de sus convecinos.
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