ETA asesina a un militar de Aizoáin
Un hombre disparó a la cabeza de Francisco Casanova Vicente, navarro de 46 años, en el garaje de su casa

DOS años después del último atentado, el que costó la vida el 6 de mayo de 1998 al concejal de UPN en Pamplona Tomás Caballero, ETA volvió a matar en Navarra. Los terroristas asesinaron ayer en Berriozar a Francisco Casanova Vicente, un subteniente del Ejército de Tierra de 46 años, navarro de Castejón, casado y con dos hijos de 11 y 6 años. El ministro de Defensa, Federico Trillo, y el del Interior, Jaime Mayor Oreja, visitaron la capilla ardiente en Aizoáin. Mil vecinos de Berriozar se manifestaron contra ETA y aplaudieron a los familiares del asesinado.

DDN. BERRIOZAR.

ETA manchó ayer el ideal más valioso. Asesinó en la calle Askatasuna (libertad) de Berriozar a Francisco Casanova Vicente, subteniente del Ejército de Tierra de 46 años. El asesino le disparó en tres ocasiones en la cabeza en el garaje de casa. Casanova, casado y con dos hijos de 11 y 6 años, había vivido desde niño en Castejón y trabajaba en el cuartelde Aizoáin.

Los disparos mataron en el acto a Francisco Casanova. Un terrorista le había esperado en la calle a que volviera de su trabajo, hacia las tres y cuarto de la tarde y le atacaron en cuanto metió el coche al garaje. Después huyó corriendo. Posiblemente le esperaba otro etarra en las cercanías, en un coche. A pesar del atentado, Jaime Mayor Oreja, ministro del Interior, aseguró que no podía hablarse de que un comando terrorista se había instalado en Navarra. El último atentado etarra en Navarra se produjo el 6 de mayo de 1998, cuando ETA asesinó al portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona, Tomás Caballero.

Después del trabajo

Francisco Casanova había estado trabajando en el cuartel de Aizoáin entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde. No siempre volvía por el mismo recorrido. El militar asesinado, entre otras medidas de seguridad, solía cambiar los itinerarios entre el cuartel y su casa, un chalé adosado en el 109 de la calle Askatasuna de Berriozar, en la Urbanización
Zortziko.

Francisco Casanova, a bordo de su Ford Mondeo blanco, el NA-3656-AK, llegó a la calle Askatasuna hacia las 15.15 horas. Como todos los días, vestía de paisano. El militar introdujo el coche en el garaje, adosado a la parte delantera del chalé. En casa le esperaban su mujer, Rosalía Sáinz, y sus dos hijos, Javier, de 11 años, y Laura, de 6. Con ellos había pasado el fin de semana en Burgos, de donde era originaria su esposa. El asesinado había nacido en la localidad riojana de Igea, pero había vivido muchos años en Castejón.

Tres disparos

Según el ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, dos hombres cometieron el atentado. Uno realizó los disparos y otro posiblemente esperó con un coche. El asesino se acercó al garaje y disparó tres veces, a través de la ventanilla trasera izquierda del coche. Mató al militar en el acto. Según los primeros diagnósticos, el cuerpo presentaba dos orificios de bala en la cabeza, uno en la sien y otro en el ojo. También tenía otra herida en la mano. Por la posición de las lesiones, es posible que Francisco Casanova notará que sus asesinos venían por detrás y girara la cabeza para tratar de verlos.

La Guardia Civil encontró más tarde tres casquillos de bala en el lugar del crimen. Dos estaban fuera del garaje: en una de las paredes, junto a la puerta, y en la rampa que permite salvar el bordillo de la acera y llegar a la carretera. El tercer casquillo se halló ya dentro del garaje. En el reposacabezas del conductor se podía ver una muesca posiblemente ocasionada por una de las balas. El coche apareció con la puerta entreabierta y la ventanilla del conductor bajada.

El cuerpo de Francisco Casanova quedó sentado en el coche, ligeramente desplazado hacia la derecha y con la cabeza apoyada en el volante. Sos Navarra, que recibió aviso del atentado a las 15.22 horas, envió hasta Berriozar una ambulancia medicalizada de la DYA.

Los facultativos no pudieron hacer nada por su vida. Colocaron un monitor capaz de detectar el pulso, pero el encefalograma de Francisco Casanova era ya plano. La médico de la ambulancia decidió que todo intento de reanimación eran inútil y que sólo podía certificar la muerte del militar del cuartel de Aizoáin.
Su hijo, el primero en verle

Javier, su hijo mayor, de 11 años, fue el primero en verle. Bajó al garaje al oír las detonaciones y se encontró con su padre ya muerto. Unos vecinos le llevaron a su casa, aunque el niño volvió a su domicilio más tarde, cuando habían retirado el cadáver. A su hermana Laura, de 6 años, la acompañaron hasta la piscina de la localidad. Los padres del asesinado también llegaron a la casa cuando el cadáver todavía no había sido levantado.

Hubo vecinos que descubrieron lo ocurrido por los gritos de la mujer del militar, Rosalía. Uno de ellos, que reside en el chalé de enfrente al del asesinado, aseguró que oyó cuatro detonaciones. Según su testimonio, sonó un primer disparo y después se oyeron seguidos otros tres.

Otros vecinos no se percataron del atentado hasta que llegaron las ambulancias. «He oído tres ruidos que me han parecido petardos. No le he dado más importancia hasta que he visto todo esto», aseguraba el propietario de un bar cercano.

Francisco Casanova era conocido por todos los vecinos de la Urbanización Zortziko, que le calificaban como un hombre «agradable y encantador». Vivía en Berriozar desde hace 14 años y residía en la urbanización desde que se construyó, hace nueve años. El militar, que había ascendido el año pasado a subteniente, trabajaba en el Órgano Asesor del Mando en Asuntos Diversos. Se encargaba, entre otras actividades, de realizar test psicológicos a los reclutas y los aspirantes a militar y de las relaciones con la prensa en desfiles, juras de bandera y otros actos militares. Francisco Casanova, que había sido destinado al Regimiento de Cazadores de Montaña América 66 de Pamplona en 1979, había estudiado graduado social y, según los vecinos, estaba cursando estudios de Derecho. Contaba con un curso de estadística militarNBQ y un diploma de psicotecnia militar.

La posible huida

Los terroristas huyeron inmediatamente. Algunos testigos vieron a un hombre vestido de verde que se alejaba corriendo hacia la calle Errota, perpendicular a la Askatasuna. Posiblemente torcieron hacia la izquierda para llegar a la calle Lantzeluze. Este trayecto, de apenas 200 metros, permitía a los terroristas una salida fácil si, como es probable, les esperaba un coche: la calle lleva directamente a la Ronda Norte. A los pocos minutos del asesinato, en la calle Askatasuna se vivió un revuelo de policías. Primero acudieron los municipales de Berriozar y después la Guardia Civil. Los agentes cerraron la calle y se instalaron controles policiales en las entradas de Berriozar. Sin embargo, los investigadores carecen todavía de pistas.

La juez de guardia, Aurora Ruiz Ferrero, llegó al lugar del crimen a las cinco menos cinco de la tarde y decretó el levantamiento del cadáver. El furgón fúnebre salió entre los aplausos de decenas de vecinos.

PERFIL

Personal. Francisco Casanova Vicente había nacido en Igea (La Rioja) hace 46 años. De niño se trasladó con sus padres a Castejón. Casado con la burgalesa Rosalía Sáinz, era padre de hijos: Javier, de 13 años, y Laura, de 6.

Profesional. Subteniente desde hace seis meses, llevaba destinado en Aizoáin desde 1979. Trabajaba como asesor del mando y, entre otras labores, se ocupaba de los test para los aspirantes a soldado y de algunas relaciones con la prensa.
«Escuché cuatro tiros y los gritos de una mujer»

DDN. BERRIOZAR.

Un vecino que vive frente a la casa de Casanova salió a la calle cuando escuchó las detonaciones. Relató cómo había vivido los hechos. «Hacía diez minutos que había llegado a casa y me había sentado a comer. En ese momento hemos oído los disparos», explicó este vecino, que atiende al nombre de Iñaki.

Iñaki es cazador y conocedor de las armas al pertenecer a la Federación de Tiro en Navarra. Afirma que enseguida reconoció que las detonaciones eran tiros. Para él fueron cuatro. «Se han oído cuatro tiros. Primero uno solitario y luego tres seguidos. A los pocos segundos hemos oído los gritos de la mujer», apuntó.

Una vez en la calle, el vecino se acercó hasta el garaje, donde vio «la ventanilla izquierda rota y la puerta del conductor, entreabierta con la ventanilla bajada».

Tanto Iñaki como el resto de los vecinos que se acercaron a la vivienda decidieron no tocar nada porque parecía que «el hombre ya estaba muerto. Me ha parecido ver que tenía un disparo en el cuello y otro en uno de los ojos o en la ceja. El cuerpo estaba inclinado hacia la derecha», comentó Iñaki.

Según indicó este vecino, vio en el suelo casquillos de bala, dos de ellos en el exterior del garaje. «No puedo decir cuántos había porque no los he contado. Lo que sí he visto es que el cabezal del asiento del conductor tenía un roce, como si lo hubiera provocado uno de los disparos», continuó.

El cuerpo del militar fallecido, quien iba vestido de paisano, estaba completamente ensangrentado. «Su mujer estaba muy nerviosa. Se ponía a llorar y preguntaba si su marido estaba muerto. Aunque intentábamos apartarla del cuerpo, iba continuamente hacia el coche», dijo.

En ese momento, unos vecinos llamaron tanto a Sos Navarra como a los diferentes cuerpos policiales de Pamplona. «No sé si han tardado mucho o poco en llegar, porque en esos momentos no te das cuenta de nada. Lo único que sé es que me ha parecido una eternidad», afirmó Iñaki. Iñaki lleva poco tiempo viviendo en esa vivienda, pero Francisco Casanova le parecía «una bellísima persona y muy servicial». «Una vez en Sanfermines se me averió la puerta del garaje y estuvo toda la tarde vigilando para que no entrara nadie», concluyó este vecino.

Miguel Sanz: «La sociedad tiene que actuar»

El presidente del Gobierno cree que las declaraciones de Otegi deben considerarse delictivas

DDN. BERRIOZAR.

El presidente del Gobierno de Navarra Miguel Sanz manifestó indignado y con dureza que además de las fuerzas de seguridad del Estado, de las instituciones y del sistema judicial, la sociedad tiene que reforzarse frente a los terroristas y frente a quienes les apoyan para que no salgan impunes. Añadió que las declaraciones de Arnaldo Otegi son delictivas.El presidente del Gobierno, Miguel Sanz, llegó sobre las 6 de la tarde al lugar en el que fue asesinado Francisco Casanova.Ya se encontraban allí el vicepresidente del Ejecutivo foral, Rafael Gurrea, y el consejero de Obras Públicas, José Ignacio Palacios. Miguel Sanz indicó que son momentos de indignación pero también de reflexión. «ETA se encuentra en una actitud enloquecida y el Estado de derecho con todos los instrumentos de los que dispone debe hacer frente desde el punto de vista legal, institucional, político y social».

El presidente, que expresó su solidaridad y apoyo a la familia de Francisco Casanova, añadió que el Estado de derecho también debe poder actuar contra las declaraciones hechas este martes por el dirigente de EH, Arnaldo Otegi, tras la muerte de cuatro etarras en Bilbao. Miguel Sanz indicó que las manifestaciones de Otegi llamando compañeros a los terroristas y apelando a la lucha no pueden quedar impunes. «Hay que adoptar medidas para que esas declaraciones se consideren delictivas».

Apoyo social

«La única intención de los que él llama compañeros era matar. Si el Estado de derecho no tiene medidas contra eso o ante las contramanifestaciones que se organizan frente a los que defendemos la paz, hay que buscar las medidas legales necesarias para que se pueda actuar judicialmente contra ellos», indicó.

No se puede estar pasivo, añadió, ante el asesinato y ante quienes coartan las libertades de los demás. «Hay que aislarles, repudiarles y no dejar que tomen la calle. Somos los que creemos en la democracia los que tenemos que omarla». Miguel Sanz apuntó también que no se puede apoyar a ningún partido político ninguna iniciativa de quienes no condenan el terrorismo. Asimismo, pidió la colaboración social para apoyar a las fuerzas de seguridad del estado. «No hay que dejar salida a los criminales, que saben que cuando escapan no van a tener a nadie enfrente».

Al margen de las condenas, afirmó, hay que tomar medidas «incluso para que en un espectáculo cuando estos criminales vitorean a los asesinos, sientan la repulsa de los demás».

Rafael Gurrea, vicepresidente del Gobierno de Navarra, estuvo en el lugar del asesinato mientras la juez y la Guardia Civil terminaba su trabajo.

Al salir señalaba que la muerte de Francisco Casanova había sido «un atentado más. No hay que distinguir entre los muertos. Son buena gente, trabajadores que no tienen ninguna culpa. Pero los asesinos les necesitan para mantener este clima de terror y tener una justificación».

El vicepresidente Gurrea manifestaba que cuando el asesinato «toca tan cerca, cuando hay un muerto en casa, se te revuelven más las entrañas. Pero en estos momentos hay que mantener la serenidad por encima de la circunstancias y confiar en la política del Gobierno y en las fuerzas de seguridad del Estado». El vicepresidente consideró que hay queconservar la esperanza y la unidad frente al terrorismo. Gurrea no concretó las circunstancias en las que se produjo el asesinato, pero recalcó que habían matado a Francisco Casanova «en una ratonera, en un lugar sin posibilidad de escapatoria y sin defensa».

Manifestación masiva

El vicepresidente anunció que «las fuerzas políticas del arco parlamentario debían convocar una manifestación para permitir al pueblo navarro expresar su repulsa y su sentimiento unánime».

Acerca de la posibilidad de que ETA haya instalado un comando en la Comunidad foral, Rafael Gurrea manifestó que «antes de que se produjera el atentado no tenía indicios de ello. Sobre esto todos tienen opinión, pero no tengo datos que puedan dajar claro que exista un comando». Asimismo y ante la oleada de violencia, Rafael Gurrea no ocultó su desaliento. «El mes de agosto está siendo trágico pero también lo fue julio y agosto no ha terminado todavía y con el grado de desesperación con el que están actuando no se puede saber cuándo va a terminar esto».

A la calle Askatasuna en la que asesinaron a Francisco Casanova acudieron también, entre otras autoridades, el delegado del Gobierno, José Carlos Iribas, el jefe de la Policía Nacional, Alfonso Fernández Díaz, el director de Interior del Gobierno de Navarra, Alfredo González y el jefe de la Policía Foral, Ignacio Sánchez Trueba.

Cien vecinos del fallecido mostraron su indignación en el lugar del atentado

«¿Quién va a quitar el trauma a sus hijos?», se preguntaban

DDN. BERRIOZAR.

 

Crispación, incredulidad ante lo sucedido, dolor e indignación. Mucha, aunque algunos la contenían. Los vecinos de Francisco Casanova que acudieron al lugar del asesinato y que siguieron las labores de las fuerzas de seguridad recalcaron que el subteniente era una buena persona que convivía con todos ellos y que les ayudaba. Según comentaron, no les constaba que Casanova hubiera recibido amenazas.

Villar Vallés, compañera del grupo de jotas Ecos de Navarra al que pertenecía Francisco Casanova y vecina de la víctima, no daba crédito a lo sucedido y no podía contener el llanto. ¿Por qué a él? El no ha hecho más que alegrar la vida a muchos», comentaba Villar Vallés rodeada también de otros vecinos y vecinas que murmuraban su indignación.

Mientras recibía el consuelo de sus conocidos, Villar Vallés indicaba que Francisco Casanova era «un muchacho muy conocido. Tiene dos criaturas, ¿quién les va a quitar el trauma a esos hijos? No me puedo calmar nunca cuando veo tanto asesino por la calle».

Esta vecina se hacía cargo del sufrimiento de la familia, no sólo de la esposa y los hijos, sino también de los padres deFrancisco Casanova, hijo úico, según comentó. «El sólo trabajaba como psicólogo en los cuarteles de Aizoáin». «No hacía más que el bien a todo el mundo», comentaba otra persona.

«Les da igual cualquiera, cualquiera. No hay derecho. Se están pasando. Son unos asesinos», eran las expresiones más suaves que se oían.

Otros destacaban que era muy querido en el pueblo, «nunca vestía de uniforme y no solía hablar de cuestiones relacionadas con su trabajo».
Los vecinos añadieron que estaba totalmente integrado en Berriozar, a donde llegó siendo soltero hace unos quince años. Su hijo Javier, de 11, juega a fútbol en uno de los equipos inferiores del Berriozar.

Igualmente, aseguraron que era una persona apolítica y que odiaba la violencia. Una vecina aseguró que fue ayer mismo cuando se enteró de que era militar a pesar de conocerlo desde hace varios años. «Era supermajo, muy hogareño, un hombre de barrio, de estar en su trabajo, venir y sacar a los hijos, muy accesible».

Crispación

Algunos vecinos más próximos a Francisco Casanova, al que sus conocidos llamaban Paco, llegaban más lejos. «Que los maten a todos los que matan», decían impotentes en las cercanías de la casa del militar asesinado.

Cuando sí arreciaron los gritos de varios vecinos fue ante la llegada de periodistas del diario Gara. «Asesinos, hijos de puta, sois de ellos», fueron algunos de los insultos que escucharon. Los vecinos también profirieron gritos reclamando la presencia del alcalde de Berriozar, de EH.Los vecinos aplaudieron cuando el cuerpo de Francisco Casanova fue trasladado en un furgón desde Berriozar al Instituto Anatómico Forense. Los representantes del Gobierno de Navarra y en especial el presidente, Miguel Sanz, fueron despedidos del lugar de los hechos también entre aplausos. Algunos vecinos profirieron gritos de «Viva España» y «Viva Navarra»La capilla ardiente del militar asesinado quedó instalada en el cuartel de Aizoáin

 

El pleno condena el asesinato de Casanova en medio de la tensión y el enfrentamiento

Sesenta vecinos piden la dimisión del alcalde de EH y que se cree una nueva mayoría

Alrededor de sesenta vecinos pidieron ayer la dimisión del alcalde de Berriozar, José Manuel Goldaracena, de EH, en el pleno que el Ayuntamiento de esta localidad convocó como reacción al asesinato del subteniente del Ejército, Francisco Casanova Vicente. El grupo abertzale que gobierna la localidad con cinco de un total de trece concejales propuso una moción alternativa a la condena que PSOE (cuatro ediles), IU (dos) y CDN (dos) aprobaron.

En un ambiente de máxima tensión los vecinos increparon a un grupo de veinte simpatizantes de EH, entre los que se encontraba el ex parlamentario, ex concejal de Berriozar y ex preso de ETA, Jaime Iribarren, a quién alguno de los asistentes acusó de acudir al pleno <<a pasar información>>.

Dos mociones distintas y mucha tensión. PSOE, IU y CDN respaldaron un texto de condena sin paliativos en el que exigían a ETA <<que abandone de una vez los métodos violentos>> y mostraban su repulsa por <<el vil asesinato>> al tiempo que llamaban a la comunidad <<para que manifiesten su rechazo de forma serena y pacífica>>.

La moción alternativa, pitada y protestada por la mayor parte de los concentrados, fue trasladada a Berriozar por el parlamentario de EH, Pernando Barrena que asistió al acto y defendida por el portavoz de EH en la corporación, Iñaki Ekisoain. El escrito no condenaba. Lamentaba <<profundamente>> la muerte del militar para relacionarla a renglón seguido con <<un conflicto de raíz política>> y pedir a <<los gobiernos de Madrid y París la búsqueda de una solución política real>>. Los vecinos interrumpieron una y otra vez la intervención de Ekisoain con gritos de <<no lamentes, condena>>.

El reducido espacio del salón de plenos de Berriozar se quedó ayer especialmente pequeño. Una nube de periodistas, sesenta personas concentradas en señal de duelo y apoyo al asesinado y una veintena de abertzales cuya presencia, especialmente la de Iribarren, provocó el rechazo de la mayoría de los asistentes. <<¿A qué vienes aquí? le inquirió un vecino. <<¿a pasar información? ¿A elegir quién va a ser el siguiente en la lista? ¡Lárgate!>> El ex parlamentario de HB replicó en un primer momento que tenía todo el derecho a acudir a ese pleno pero, a sugerencia de un compañero que había llegado con él a la sesión, optó finalmente por guardar silencio.

El alcalde José Manuel Goldaracena (EH) abrió la sesión de pleno pidiendo a los presentes con un hilo de voz casi inaudible un minuto de silencio por <<los muertos del conflicto>>. Todos, los unos y los otros, respetaron el duelo. Pasados unos minutos anunció con voz queda apenas perceptible que se iban a leer dos mociones. <<¡Habla alto! ¡No se oye!>> le inquirió un vecino. Se dio lectura a la iniciativa de PSOE, IU y CDN que finalizó con el aplauso prolongado de los congregados y los gritos espontáneos de algunas personas. ¡Viva Francisco!, en referencia al militar asesinado. Siguió después la lectura del texto propuesto por EH cuyo contenido molestó una y otra vez a la mayor parte de los congregados que interrumpían para denunciar la ausencia de la palabra condena. Y después vino la votación. La repulsa fue aprobada con el respaldo de PSN-PSOE, IU y CDN.

Desde el fondo, una mujer preguntaba por qué al tiempo que lloraba amargamente. Alguién gritó: <<Alcalde, dimisión>> y los vecinos prorrumpieron al unísono reproduciendo el mensaje reiteradamente. Los simpatizantes de EH entonces, replicaron con un <<doa aurrera>> (sigue adelante) apenas perceptible entre las voces mayoritarias.

<<Os votamos para algo gritó por último un vecino a los concejales tras ser levantada la sesión. <<Uníos y sacadles de la alcaldía>> exigió.

<<Nada puede defenderse con el tiro en la nuca>>

El texto aprobado por los grupos de PSN-PSOE, IU y CDN y con la abstención de EH señalaba:

<<Queremos condenar rotunda y enérgicamente la muerte de nuestro vecino y compañero D. Francisco Casanova Vicente., un ciudadano de Berriozar que ha sido asesinado vilmente sin razón y sentido. Desde aquí y en primer lugar queremos trasladar nuestra condolencia a los familiares y amigos de la víctima, un convecino más, querido y respetado por todos.

<<En segundo lugar los grupos decimos muy claro que ninguna idea puede ser defendida con el tiro en la nuca o con el coche bomba, o con otro tipo de extorsión violenta. Desde el Ayuntamiento de Berriozar, en estos dramáticos momentos llenos de dolor y tristeza por este vil asesinato queremos apelar a todos los miembros de la comunidad para que manifiesten su rechazo de forma serena y pacífica acudiendo a las movilizaciones de repulsa que se convoquen al efecto. Somos conscientes de la tristeza y de las sensaciones que se acumulan en nuestra mente pero a la vez tenemos que recordar que sólo el respeto por la democracia y la legalidad vigente podrán recomponer lo perdido. (...) El Ayuntamiento de Berriozar (...) exige a ETA que abandone de una vez los métodos violentos, que nos dejen construir una nueva tolerancia desde el respeto a la vida de las personas.

Su compañero en el grupo de jotas: «Nos han quitado a una gran persona; ahora, el grupo desaparecerá»
Francisco Casanova era miembro del conjunto de Berriozar Ecos de Navarra
DDN. BERRIOZAR.

«Creo que Ecos de Navarra desaparecerá». Luis Fernández, compañero de Francisco Casanova Vicente en el grupo de jotas anunciaba ayer la disolución forzosa de una formación surgida hace diez años por miembros de la coral de Berriozar. ETA apagó ayer la voz de su cantante solista y guitarrista. «Paco (así le llamaban sus compañeros de grupo y amigos) era un buen jotero y una grandísima persona», decía ayer Luis Fernández frente al domicilio del subteniente y con la mirada fijada en el suelo.

El quinteto, que tenía prevista una actuación el próximo domingo en la localidad navarra de Riezu, estaba formado además por Rosa Elizondo, Villar Valdés y Aurora Liberal. Todos los músicos eran vecinos de Berriozar. El grupo actuaba habitualmente en fiestas patronales de localidades navarras y en bodas. Casanova acostumbraba a interpretar en solitario durante las ceremonias matrimoniales el «Ave María», de Schubert. «Era una de sus composiciones preferidas», recordaba ayer Luis Fernández. «Tenía una voz de tenor maravillosa, perfecta para obras de este tipo».

Los componentes del grupo Ecos de Navarra se reunían semanalmente en la ludoteca de Berriozar para ensayar las canciones que interpretaban en sus conciertos. Su repertorio se componía básicamente de jotas, zortzikos, pasacalles y pasodobles. Para Luis Fernández, que conoció a su compañero hace 15 años, Francisco Casanova tenía una «voz casi privilegiada».

Amigo de sus amigos, como decían ayer sus compañeros, acostumbraba a reunirse con sus amistades en cenas en las que solía terminar cantando. Y es que, según afirmaba Fernández, el grupo no tenía ningún afán de lucro. «Era un hobby, no lo hacíamos para ganar dinero. Disfrutábamos mucho con el grupo y era este motivo el que nos unía», decía su compañero. Prueba de ello es el hecho de que no tengan ninguna grabación en el mercado, pese a que se lo propusieron en más de una ocasión. Tan sólo un disco subvencionado por el Ayuntamiento de Berriozar que grabaron conjuntamente con otras formaciones de la localidad.

Las actuaciones más recientes del grupo les llevaron hasta los hogares navarros de Bilbao y Barakaldo, durante los pasados Sanfermines. «Fueron conciertos en los que Paco disfrutó especialmente. Cantábamos por los bares y por la tarde ofrecíamos los conciertos en los hogares navarros. Recuerdo que decíamos que eran como unos Sanfermines chiquitos».

Amante de su familia

Luis Fernández destacaba el carácter amable de Casanova. «Era un buen jotero y buenísima persona, casta, amante de su familia y de su tierra». Según comentaba su compañero de grupo, Casanovas no tenía enemigos. «Nadie tenía un problema con él. Cuando podía, siempre estaba dispuesto a echar una mano al que lo necesitase», explicaba Fernández.

Respecto al problema de ETA, según Luis Fernández, Casanova no solía hablar del tema. «Alguna vez comentábamos algo de pasada, pero nos parecía un tema desagradable. Tomaba sus precauciones, aunque no le han servido de nada», decía Fernández.

El riesgo de un militar

Hacía el mismo recorrido todos los días. Los apenas mil metros que separan su casa del cuartel de Aizoáin Francisco Casanova los conocía de memoria. No tenía otro camino. Y era un blanco fácil para los terroristas. Su compañero de cuartel el coronel Jesús La Asunción lo sabía. Sabía que era un objetivo sencillo y que ninguna medida de seguridad hubiera sido efectiva. «Si quieren matar, te matan», sentenciaba ayer. «Para protegernos a todos, debería haber más policías que personas por la calle. Si alguien te busca y te mira, que Dios te ampare». Y dice el coronel La Asunción que a Francisco Casanova muchos le conocían y también muchos le querían. «Pero vivía en Berriozar», apunta. «Y en determinadas comunidades ocurre que el vecino de arriba o el de enfrente da noticias de quién eres y cómo te mueves. Si vives en Berriozar, el porcentaje de probabilidades que tienes de que el vecino sea `raro' es alto. Terrible, pero cierto».

Aplausos para una viuda

 

Cerca de mil vecinos de Berriozar increparon a ETA en apoyo de Casanova



Cerca de mil personas aplaudieron a Rosalía Sáinz, la viuda de Francisco Casanova, el militar asesinado ayer por ETA en Berriozar. Una manifestación celebrada por la tarde se detuvo en el número 109 de la calle Askatasuna, donde residía la familia, y prorrumpió en aplausos. La viuda, desde la terraza de la vivienda, agradeció los apoyos al tiempo que los padres del subteniente de infantería lo hicieron desde la puerta del inmueble.

Los manifestantes formaban parte de la concentración silenciosa que un grupo de vecinos había convocado el lunes para condenar el asesinato de José María Korta. Sin embargo, tras conocer el atentado contra el subteniente del Ejército Francisco Casanova se hizo extensible para condenar su asesinato. Este grupo se concentra al día siguiente de cada asesinato y a continuación recorre el pueblo.

Antes de colocarse, varias personas arrancaron una pancarta con cuatro ikurriñas con crespones negros y con el lema <<Os mantendremos en el recuerdo>>, en alusión a los cuatro presuntos etarras que murieron el pasado lunes en Bilbao al explotar el coche en el que viajaban.

La concentración comenzó pocos minutos antes de las ocho de la tarde. Los asistententes, unos 300 al principio, se colocaron junto a la plaza Eguzki en torno a dos pancartas que sostenían los vecinos con los lemas <<Asesinos>> y <<Fascistas>> y a otra colgada en la pared en la que se leía: <<No matarás. Que Dios os perdone>>. Permanecieron allí, en silencio, algo menos de diez minutos. Mientras, iban llegando más personas hasta llegar a los cerca de un millar que terminaron el recorrido cinco minutos antes de las nueve en la plaza Eguzki. Durante el tiempo que duró la concentración, no se produjeron enfrentamientos.

Vecinos y políticos

Entre los asistentes se encontraban los concejales de PSN, IU y CDN de Berriozar. Acudieron los socialistas Benito Ríos, Francisco Javier Montero, Pilar Moreno de la Chica y José López Cobo. También acudieron los ediles de IU José Antonio Navidad y Santiago Viedmay el concejal de CDN Antonio Bretón, amigo personal de Francisco Casanova. No acudió el concejal convergente Santos Munárriz, convaleciente de un accidente que sufrió el jueves pasado. Tampoco estuvieron los concejales ni el alcalde, de EH, que durante el pleno que se celebró minutos antes no habían condenado el asesinato.

También acudieron a Berriozar el secretario de Organización del PSN, Jorge Mori; la vicepresidenta del Parlamento, Isabel Arboniés (IU); el secretario general de UGT de Navarra, Juan Antonio Cabrero; el parlamentario del CDN José Andrés Burguete y el alcalde de Ansoáin, Alfredo García (PSN), que acudió junto a los concejales socialistas de esalocalidad Antonio Gila, Jesús Mª Esteban y Arantxa Biurrun.

 


<<Basta ya>>

Cuando pasasaban cinco minutos de las ocho de la tarde, el grupo comenzó detrás de las pancatas. Recorrieron, durante casi una hora, parte del pueblo y llegaron hasta la urbanización Zortziko, donde residía el militar asesinado con su esposa y sus dos hijos. El grupo iba precedido de un patrol de la Guardía Civil, que controló el tráfico de la avenida de Guipúzcoa al paso de los manifestantes. Varios agentes escoltaron a los manifestantes.

Al partir por la calle Artekale, los asistantes comenzaron a aplaudir y a gritar diferentes lemas como <<Asesinos>>, <<Basta ya>>, <<ETA escucha, así es como se lucha>>, <<Aquí estamos, nosotros no matamos>>, <<No son vascos, son asesinos>>, <<HB apunta, ETA dispara>> o <<Dónde están, no se ven, los cobardes de HB>>.

Al término de la manifestación, algunos vecinos de Berriozar que habían acudido a la concentración, pidieron la dimisión del alcalde de Berriozar, José Manuel Goldaracena, de EH. Esos mismos gritos se habían escuchado durante el pleno, al que acudieron cerca unos sesenta vecinos de la localidad.

Los convocantes de la concentración, un grupo de vecinos de la localidad que pertenecieron a Gesto por la Paz, fueron los encargados de sostener las dos pancartas que encabezaron la manifestación de condena por los asesinatos. Una de sus portavoces dudaba si hoy se va a celebrar algun acto de condena. <<Las concentraciones son espontáneas y las convocamos cuando lo pide la gente así que no sabemos>>, aseguró. Mientras, el concejal del PSN Francisco Javier Montero sugirió la posibilidad de que los comercios de Berriozar cierren mientras se celebre el funeral.

Los alcaldes de la comarca reaccionan

Ansoáin: «Esto tiene que acabar algún día». En Ansoáin, cerca del cuartel donde trabajaba la última víctima de ETA, presentían que los terroristas iban a matar en Navarra. El alcalde de la localidad, Alfredo García López (PSN), sabía que un día u otro se confirmarían sus sospechas. «Sé que están a nuestro alrededor y matan al que se pone en su paso», decía.

Con rabia contenida, el alcalde mostró su máximo reproche a los terroristas: «Son seres asilvestrados y no se dan cuenta de que así no van a conseguir lo que pretenden, si es que realmente quieren algo que no sea la muerte porque sí», reflexionó. Alfredo García pidió, no obstante, que los ciudadanos mantengan la calma y sigan unidos porque «esto tiene que acabar algún día».

Cizur Mayor: «Todos somos objetivo de ETA» El alcalde de Cizur Mayor, Luis María Iriarte (independiente), sentía ayer una mezcla de «frustración, pena, dolor», un sentimiento que se hacía más fuerte todavía al pensar en cuál será la próxima víctima de los terroristas. «Estamos llegando a unos límites en los que ya no hay explicación. Parece que tocaba Navarra, así lo han hecho», lamentaba Luis María Iriarte. «Ahora, en la ruleta de ETA estamos todos. No sólo los que somos cargos públicos. Todos somos su objetivo».

Burlada: «No hay palabras. Ya vale» Desde Burlada, su alcalde José Luis Góngora (UPN) ya no tenía palabras de repulsa contra el asesinato perpetrado por losterroristas. «Después de la escalada de violencia con la que nos están azotando durante estos días, lo único que se puede decir es que ya vale», exclamó Góngora. El alcalde confirmó que hoy Burlada celebrará un pleno extraordinario para condenar el asesinato de ETA.

Villava: «ETA debe declarar la tregua» El Ayuntamiento de Villava celebró ayer una comisión de Gobierno extraordinaria en la que todos los grupos municipales (UPN, PSN, IU y Atarrabia), a excepción de EH condenaron el atentado. La corporación manifestó su condolecia a las familias y amigos de las últimas víctimas de ETA y pidió a la banda terrorista que declare «de forma inmediata una tregua definitiva que permita crear el clima de serenidad preciso para abordar la solución a los problemas que este pueblo tiene planteados».

LA VIUDA, AGRADECIDA.

En torno a las diez menos veinte de la noche, la viuda del subteniente de Infantería del Ejército Francisco Casanova, Rosalía Sáinz, de frente y la tercera por la izda., abandonó su hogar para dirigirse hacia la capilla ardiente instalada en el acuartelamiento de Ainzoáin. Hora y media antes, Rosalía Sáinz, haciendo gala de gran entereza de ánimo, había agradecido desde la casa la solidaridad de sus convecinos.

 

 

Creada por kiaranet.com