Berriozar, 8 de agosto de 2005 Nos pareció majestuosa. La fuerza de su material y la nobleza de su significado.
La “Puerta de la Libertad” empezaba a asomarse…
Teníamos el corazón en un puño; parecía que en cualquier momento caería pero…
Todo encajó a la perfección.
Ella también voló. Igual que nuestros sueños.